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La importancia de la hidratación para los nadadores

La importancia de la hidratación para los nadadores

La hidratación es quizás uno de los aspectos que más pasan por alto los nadadores.

Considerando que la mayor pérdida de peso corporal durante el entrenamiento es de líquidos, es obvio lo importante que es devolverle al cuerpo lo que perdió.

Los nadadores descuidan la hidratación más que otros deportistas porque en la piscina no es fácil darse cuenta del líquido que se pierde.

Por ejemplo, jugando fútbol transpiras y notas cómo sube la temperatura del cuerpo: lo lógico es tomar agua, aunque sea para refrescarte.

Nadando no notas la transpiración, pero igual pierdes líquidos, por ejemplo produciendo más orina. Por eso los problemas por deshidratación te pueden afectar incluso más que en otros deportes.

¿Qué problemas trae una mala hidratación?

Calambres

El más evidente es la probabilidad de sufrir calambres, que se producen cuando el desequilibrio de líquidos altera la contracción muscular.

Debilidad

El desequilibrio también puede causar cambios repentinos en la temperatura corporal, estrés cardíaco y sensación de debilidad. Por eso, no hidratarse antes, durante y después del ejercicio afecta el rendimiento.

Los efectos negativos se pueden evitar de dos maneras

  • Primero, manteniéndote bien hidratado durante todo el día.
  • Segundo, teniendo siempre una botella de medio litro (o mejor, de un litro) de agua al borde de la piscina.

¿Qué debe tener la botella?

¡Agua!

El agua mineral es mejor que nada. Hay muchos productos, listos o para preparar, que se promocionan como lo mejor para el deporte. En vez de recomendar uno específico, el consejo es aprender a leer la etiqueta para asegurarte de que la bebida:

  • tenga buen sabor (obviamente es algo subjetivo);
  • contenga cierta cantidad de carbohidratos (alrededor del 8 %);
  • sea fácil de digerir;
  • no contenga colorantes artificiales.

Bebida casera

Si prefieres una bebida casera, esta es una “receta perfecta”:

  • 500 a 1000 ml de agua
  • el jugo de 1 o 2 naranjas (o mandarinas o limones)
  • una pizca de sal
  • 2 a 4 sobres de azúcar

Un detalle importante para evitar complicaciones

Nunca esperes a tener sed para tomar agua. Esa sensación es la alarma del cuerpo que avisa la falta de líquidos y minerales. Además, estar en el agua engaña a los receptores sensoriales y te impide sentir sed.

¡Es mejor tomar poco y seguido que mucho de golpe!

¡Salud!

Botella de agua en la piscina
Nadadora hidratándose
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